Laberintos

Laberintos

https://es.slideshare.net/fvmartinasoc/laberintos-234817368

“La rata llegará más rápidamente a la meta cuanto más tome en cuenta las informaciones provenientes de su error y llegará más tarde, o no lo hará en absoluto, cuanto menos las tome en cuenta. En este sentido el error no es propiamente error; es uno con el ensayo. El verdadero error se configura cuando no se toma en cuenta la información obtenida y se persiste en el mismo comportamiento. Es la persistencia en el error la que anula la posibilidad de aprendizaje.”              (“Paradoja y Contraparadoja”, Mara Salvini) 

“Stop, la contraparadoja”, Efrén Martín

Nuestros problemas (la diferencia entre lo que ocurre y lo que nos gustaría que sucediese) no proceden de la realidad externa, sino de la interna, de nuestras expectativas frustradas:

· Aceptamos compromisos supuestamente satisfactorios que posteriormente no seremos capaces de deshacer y soportaremos con una mezcla de resignación y enfado.

· Animamos al emprendimiento a jóvenes inexpertos, con la imagen de Steve Jobs como único recurso. Serán carne de cañón y su fracaso estará servido.

· Nos insisten en dejar nuestra zona de confort cuando es precisamente ahí donde se encuentran nuestras fortalezas, en las actividades que nos llenan de energía. Podremos ampliar metas y relaciones, pero no mudar de intereses y competencias.

· A veces se contrata por aptitud y se despide por actitud, sin caer en la cuenta de que una no sustituye a la otra y se precisan ambas.

· La prisa por el rendimiento impedirá encontrar y desarrollar el talento, porque según Goethe: “El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad”. 

Mediante operaciones mentales con grandes sesgos cognitivos, creamos y respondemos a unos escenarios imaginarios; para terminar creando “problemas” que no existían.

Las personas, como las ratas, no encontraremos la salida si no admitimos nuestros errores. Para no repetirlos, tenemos el consejo de Ortega y Gasset:

“El pasado no nos dirá lo que debemos hacer,

pero sí lo que deberíamos evitar”

Sólo podemos salir de nuestros laberintos con la experiencia, el hilo que Ariadna dio a Teseo. Pero es fácil perder el hilo de la memoria, que es muy traicionera.

Necesitamos de alguien que nos ayude a vernos desde fuera y a cuestionar nuestra visión sin juzgarnos, preferiblemente con una metodología de feedback para el desarrollo.

Mientras no distingamos entre aciertos y errores –más que en el mundo o en los demás, en nuestra propia programación- quedaremos atrapados en nuestros confusos dédalos.

No es tarea fácil porque cuanto mayor es el error, mayor la dificultad de corrección; ya que la conexión neuronal se fortalecerá en torno al fallo y no al acierto.

Aprender es un cambio permanente de conducta a partir de la experiencia, que requiere una retroalimentación impactante para redireccionarnos fuera del agujero en el que nuestro orgullo nos ha metido y poder encontrar una salida que no vemos.

No conviertas el error en horror

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